viernes, 19 de febrero de 2010

Perfumes exquisitos


Los Maître Gantiers Parfumeurs eran un gremio al servicio de las cortes de Luis XIV; Luis XV Y Luis XVI, como especialistas de esencias y olores. Los perfumes eran entonces un lujo para las altas esferas. Durante el siglo XVIII la clase incipiente la burguesía, comenzó a reunirse en nuevos espacios. Surgían en esa época los cafés franceses y otros lugares donde los hombres y mujeres más refinados se vestían de gala. Junto a estos nuevos lugares de ocio surgen los salones de perfumes donde la elite se reunía mientras un creador de fragancias preparaba nuevas esencias.

Actualmente, el concepto de los perfumes ha evolucionado hacia otras perspectivas y la idea de lujo exclusivo ha pasado a otras esferas, o bien por ingredientes únicos o por amantes consagrados, que coleccionan ediciones limitadas o buscan nuevos olores en viajes, por el boca a boca o incluso a través de Internet. Sin embargo, un perfumista francés llamado Jean-Paul Millet Lage nos devuelve al conocido como “Siglo de las luces” a través de sus dos tiendas parisinas que recuerdan a los salones de perfumes. Allí se formulan fragancias exquisitas, cuidadas y personalizadas bajo el sobrenombre de MAITRE PARFUMEURS. Son de esos perfumes que cada persona hace suyos y que no pasan desapercibidos. Los hay desde afrutados y florales hasta exóticos y personalizados, tanto para hombres y mujeres como para el hogar.

Aunque de momento no hay ningún establecimiento en España podemos acceder a ellos a través de perfumerías exclusivas. Los precios rondan los 80-100 euros.

viernes, 12 de febrero de 2010

Neruda / Bella

Bella
como en la piedra fresca
Bella, mi bella,
tu voz, tu piel, tus uñas
bella, mi bella,
tu ser, tu luz, tu sombra,

bella,
todo eso es mío, bella,
todo eso es mío, mía,
cuando andas o reposas,
cuando cantas o duermes,
cuando sufres o sueñas,
siempre,
cuando estás cerca o lejos,
siempre,
eres mía, mi bella,
siempre.

Pablo Neruda


jueves, 11 de febrero de 2010

J. Birkin & S. Gainsbourg - Je t'aime, moi non plus


Je t’aime je t’aime
Oh oui je t’aime
-Moi non plus
Oh mon amour
-Comme la vague irrésolue
Je vais, je vais
et je viens
Entre tes reins
Je vais et je viens
Entre tes reins
Et je me retiens

Je t’aime je t’aime
Oh oui je t’aime
-Moi non plus
Oh mon amour
-Tu es la vague,
moi l’île nue
-Tu vas, tu vas et tu viens
Entre mes reins
Tu vas et tu viens
Entre mes reins
Et je te rejoins

Je t’aime je t’aime
Oh oui je t’aime
Moi non plus
Oh mon amour
L’amour physique
est sans issue
Je vais je vais et je viens
Entre tes reins
Je vais et je viens
Je me retiens
Non ! maintenant viens...







En París Jane Birkin conoció a Serge Gainsbourg e inmediatamente se convirtieron en la pareja de moda de la canción francesa. Posición que se consolidó con la publicación, en 1969, de la célebre Je t’aime, moi non plus, que Gainsbourg había ya grabado sin éxito con Brigitte Bardot, para quien compuso la canción.

El chocolate y el sexo


Se ha descubierto que el chocolate estimula distintamente determinadas áreas del cerebro según sea el sexo, masculino o femenino. En una mujer una caja de bombones suscita la activación del giro precentral (corteza motora), el temporal superior y el putamen (núcleo cerebral en forma de concha que se encuentra en la parte lateral del núcleo lenticular) además también sufre una disminución progresiva del sentido del gusto en el hipotálamo y las amigdalas cerebrales.

Por el contrario esa misma caja de bombones en un hombre le produce una activación del sentido del gusto en el estriado ventral del cerebro, en la ínsula y las zonas orbifrontal y media de la corteza cerebral.

El chocolate es un alimento energético que tiene la propiedad de ser apetecible por el organismo, pero de forma distinta para hombres y mujeres.

Se elaboró un experimento en el que se proporcionaban tabletas de chocolate a 12 mujeres y 12 hombres con la finalidad de medir el efecto del binomio apetito-saciedad. Se conoce que los hombres tienen mayor apetito que las mujeres, pero ambos sexos terminaron comiendo prácticamente la misma cantidad y hay que tener en cuenta que cada género regula el apetito en distintas areas del cerebro.